En la Plaza de Armas de Lima, el 28 de
julio de 1821, José de San Martín pronuncia la célebre y lacónica proclama que
todos conocemos de memoria.
“El Perú es desde este momento libre e
independiente por la voluntad general
de los pueblos y por la justicia de su
causa que Dios defiende. ¡Viva la Patria!
¡Viva la Libertad! ¡Viva la Independencia!”
Habría que hacernos
algunas preguntas: ¿Qué hace en Lima un general nacido en el antiguo virreinato
del Río de la Plata? ¿Por qué está en Lima al mando de un ejército argentino -
chileno? ¿Por qué Lord Cochrane, almirante británico, está al mando de la flota?
¿Por qué han ingresado sin combates en la Ciudad de los Reyes? ¿Por qué ha
proclamado la independencia en un país que no es el suyo?
La historia del Perú y su emancipación
no es una historia de episodios o fenómenos aislados sino que se incluye en la historia
de América del Sur. No puede además entenderse la historia del Perú sin la historia de España y sin la historia del
Tahuantinsuyo. Como dice Arnold J
Toynbee: “Una historia puramente nacional
es imposible por unilateral y limitada”.
El gran capitán de los Andes había
comprendido que la independencia de Argentina, no estaría completa si no se
completaba la de Chile y sobre todo la del Perú. Idéntico razonamiento lleva a
Simón Bolívar a libertad primero a Venezuela y luego a Colombia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario